A pórfido y a ámbar destilado
Semejan las mejillas de tu cara,
Tu olor es como ungüento derramado,
Tu frente marfileña ¡Quién besara!
Eres flor del Sarón y de los valles,
Un cedro que se mece majestuoso.
La rosa que entre espinas da sus ayes,
Con grácil y mimbreño talle airoso.
¡Qué dulce oigo tu voz, de alegre grito!
La corza que se ondula cual pavesa,
Y tórtola que emite un gorgorito,
Lozana y leve cual gentil princesa!
Yo suyo soy, y ella también es mía;
Sus ojos y su risa me cautivan,
Amante mi cordura desvaría
Y dulces pensamientos me motivan.
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