viernes, 8 de marzo de 2013

CANTO ANTIGUO (POEMA DE ADORACIÓN)



Al Dios vivo que salvó mi vida

Cantaron los arcángeles del cielo
Canto antiguo, que llena el corazón,
En coro de divino amor y celo,
Al ser establecida La Creación.

Compren
do, aun siendo yo tan altanero,
Lo hermoso en tu palabra y tu actuación;
Quisiera ser de todos el primero
Que cante a tu grandeza con fruición.

No quiero hablar de flores ni de mares
Que son pequeños trozos de tu obra;
Ni tampoco del alma que alcanzares,
Que solo tú conoces ya de sobra.

Buscando lo profundo de tu herida
Quiero libar del fondo de tu amor,
Llenarme del secreto de la vida
Y ser contigo uno en el dolor.

Y quiero junto a ti, con dulce vino
De prístina y espléndida creación,
Llenarme de tu espíritu divino
En gozo, paz, en éxtasis y unción
.


AMDG

martes, 5 de febrero de 2013

AMOR ESTÉRIL



Acaso yo me olvide que nunca fuiste mía
Y mi loca quimera se vaya con la muerte,
Y tú tal vez recuerdes, con reprensión muy fuerte,
Que mucho me has amado y que yo te quería.

Han pasado los años y han sido como un día,
Y simplemente todo será cual tierra inerte,
Fui débil amante y acabé por perderte,
Aunque todo al final fue agitación baldía.

Tomé frutas amargas de un nuevo manzanil,
Que con sabor de acíbar y herida de saeta,
Fueron mi inapetencia y manjar desabrido.  

Ahora somos viejos, y el amor juvenil
Se perdió entre las nubes de una mente poeta,

Del que tanto te quiso  y ahora vive el olvido.

Rafael Marañón

lunes, 4 de febrero de 2013

CALLADAMENTE




Calladamente te amo ¡Oh Dios del Cielo!
En ti solo he descubierto la ternura
Que ansié de los que al verme en estrechura,
Me negaron con risa fría de hielo.

Ahora soy ya un viejo, soy abuelo
Que mira de mis nietos la llenura,
En una perspectiva más que oscura,
Y oculta como en un negro pañuelo.

Es la ley de la vida, es arribar 
Por distintos caminos del azar,
A una sombra que solo ofrece arcano.

No tenemos ya nada en nuestra mano;
Otros muchos, altercan alcanzar
Sin Cristo, lo que nunca ha de llegar


Rafael Marañón

lunes, 21 de enero de 2013

CADA



Cada goce comporta una migraña,
Las monedas contienen cara y cruz,
Cada gozo de penas se acompaña, 
Cada sombra se forma de la luz. 

Cada gloria conlleva su tragedia,
Cada hombre es incompleto sin mujer,
Cada dama sin hombre es solo media, 
Cada vida es la muerte del nacer. 

Son claras las lecciones que se mientan,
Con ellas es posible comprobar,
Que el bien y el mal siempre se complementan, 
Y hay mal para que exista libertad. 

Dejemos pues a Dios, que bien gobierna 
La vida de su espléndida creación;
Bebamos de Jesús en su cisterna, 
Y alumbre su virtud la salvación.
 incompleto sin mujer,
Cada dama sin hombre es solo media, 
Cada vida es la muerte del nacer. 

Son claras las lecciones que se mientan,
Con ellas es posible comprobar,
Que el bien y el mal siempre se complementan, 
Y hay mal para que exista libertad. 

Dejemos pues a Dios, que bien gobierna 
La vida de su espléndida creación;
Bebamos de Jesús en su cisterna, 
Y alumbre su virtud la salvación.

Rafael Marañón

lunes, 14 de enero de 2013

ALABANZA NOSTALGICA


 

ALABANZA NOSTÁLGICA

   
En mis noches dolientes evoco con nostalgia
Tu serena apostura y tu perenne gracia
Al acercarme pleno a mis últimos días
Recuerdo acongojado tus gracias que eran mías.

Solamente ya espero de tu fuente del bien,
Sus aguas limpiadoras, tu palabra también,
Tus muchas bendiciones que por tu sangre tuve,
Formando mi carácter, desde tu oculta nube.

Quise siempre beber de tu pan y tu vino,
Pues depreciaba parco cualquier otro manjar
Que no se cocinara en tu bendito hogar

No quise alimentarme de pan adulterino,
Antes bien, quise solo hacer de ti un yantar,
Y en tu divina lumbre poderme calentar


Rafael Marañón 



Rafael Marañón 

domingo, 13 de enero de 2013

NOCHEBUENA


 
Día de viva y grandiosa evocación,
De un gran misterio que cautiva el alma,
Y en medio del bullicio pone calma,
Melifica y consuela el corazón.

Que trae de nuestros padres tan amados,
La dulce y especial melancolía
De tiempos en que juntos ese día,
Estuvimos felices y abrigados.

¡Oh noche, tan grata y esperada!
En que viven visiones del pasado,
De personas que tanto hemos amado,
Y viven con nosotros la velada.

Bendita noche que entre mimos,
Nos traes reminiscencias de otros tiempos,
En que en otros lugares u otros vientos,
De las madres los besos percibimos.

Y aquel padre, que serio contemplaba
Los hijos en sus cantos y alegría;
Tal vez del porvenir la travesía,
En su profundo corazón guardaba.

Manjares que por ser los de aquel día,
Compartimos en una sola cena,
Hermanos sin rencores y sin pena,
Adobada de paz y de armonía.

Una madre y un padre que miraban
Serenos, pero plenos de esperanza,
El tiempo que trajera la mudanza,
Mientras de Cristo el corazón llenaban.

Y evocando a María, la madre humana,
Su gozo, su dolor, su incertidumbre,
Nos acercamos a la divina lumbre,
Que Dios depositó, y de ella mana.



Rafael Marañón Barrio

miércoles, 2 de enero de 2013

JOVEN MUERTA




Helada, exangüe, en lúgubre belleza
Reposa la manceba en su ataúd,
Su cuerpo envuelto en vestidito azul,
Ciñendo blanca cinta su cabeza.

Su madre, consumida por el llanto,
Se esfuerza en mantener temple sereno
El rostro aun joven, lánguido y moreno
Refleja la tristeza y el espanto.

Sombrío, masticando pesadillas
El padre taciturno ya no llora;
Silente, en su interior suspira y ora
Con lágrimas que abrasan sus mejillas.

Se advierte en su mirar una agonía
Que calla. Y ruge en su interior insana
La dura reprensión que amarga mana
De un roto corazón que desvaría.

La madre vuelve, en su aflicción profunda,
Al cónyuge la faz con desconsuelo
Y el hombre, taciturno, baja al suelo
La vista descompuesta y errabunda.

Y busca del pesar librarse ansioso,
Y anhela mitigar su garra fiera;
Vehemente su encrespada cabellera
Se mesa enajenado sin reposo.

¡Dolor no habrá que iguale mi condena!
La madre clama amarga y perturbada;
El hombre le dirige una mirada
Mezcla de rabia, de fastidio y pena.

Calibrar de una madre nadie sabe
El abismo insondable de su llanto;
El padre masticando su quebranto
En su infierno interior medita grave.

Comparten la amargura que constante
Les rasga el corazón con bronco muerdo,
Pues ha muerto la niña por acuerdo
Que hizo la madre con la hija en plante.

Fue una noche que a fiesta callejera
La joven asistió tozuda y fosca
Y la madre por débil, floja o tosca,
La encubrió por que el padre no riñera.

Soportan su pesar, duro y tirano,
Su incuria transpirando por la herida
Y miran en la hija ya perdida
El triste  efecto de su hacer liviano.

Su hija libre fue mientras estuvo
Bajo la dirección de sus mayores,
Ahora muerta, delata los errores
Que en los descuidos de sus padres hubo.

La boca hambrienta, espera de la huesa,
La terca tierra exige su tributo
Y aplica su rigor con  absoluto
Poder, y vence inapelable y lesa.

Errado amor que por lograr agrado
Del bienamado, al que objetar detesta,
Le deja ir a la importuna fiesta
Con tan triste y funesto resultado.