lunes, 9 de mayo de 2011

STELLA MATUTINA


 


Estrella de la mañana

Lucero santo, que a mi noche oscura
Alumbraste con brillo sempiterno,
Y sacaste del hondo del averno,
A mi alma rebelde en amargura.

Estrella que a la aurora da su albura,
Y al cuitado con celo tibio y tierno,
Alumbras su penoso y cruel invierno,
Llenándole de gozo y de ventura.

Ya se muestra con claridad el día
Que ilumina en celeste resplandor,
La luz egregia que tan fiel me guía.

Y en el Cristo que al Gólgota subía
La vida recobró su nuevo albor,
En su manto de gloria y gallardía.

Rafael Marañón  1948

lunes, 2 de mayo de 2011

LAGRIMITAS


Lágrimas de una mujer,
Dicen que Dios se las cuenta,
La que derramaste ayer
Nadie en creerte lo intenta.

Lágrimas de cocodrilo,
Se derraman muchas veces,
Pensando que son con creces,
El remedio mas tranquilo.

La tranquilidad que buscas,
No hallarás con lagrimitas,
A las tipas pelanduscas,
No se le perdonan cuitas.

Ahora dices que locuras
Era lo que tú me hiciste,
Ya la salida no viste
Y te ves en apreturas.

Lo que sufres, lo que sientes,
Ya me tiene sin cuidado,
Mi magín desamorado,
Ya conoce cuanto mientes.

Rafael Marañón Barrio-Madrid-2000.




























jueves, 28 de abril de 2011

¡TANTAS COSAS! Poema intimista



¡Tantas cosas! tantas cosas
Como pasan por la vida;
cosas que no controlamos,
que impiden quieta dormida.

Tantos recuerdos lejanos,
Tanto bregar con la vida,
Tanto amar, y el no sentido
Discurso que no se olvida.

Amor que cantan los mozos
Cuando cantan a su amada,
Desengaños y amor rotos;
Llorar sobre la almohada.

Y sentir lo que se siente
Ante la cruel lejanía,
Y no poder demostrarlo,
Aun estando en agonía.

Silencios; duras palabras;
Palabras que son sinceras,
Y que nos suenan vacías
Siendo tan firmes y enteras

Todo pasa, todo vuelve
al origen de la vida,
Y al Dios que siempre ignoramos
hasta el día de la partida.

La dulce melancolía
Vacía de cualquier motivo,
Pero que nos llena el alma
De un dulce placer esquivo.

Ya no quedan las hazañas
De la juventud dichosa,
Entre días claros y oscuros
De actividad afanosa.

Amainan, alma y cerebro;
Ya no hay locas fantasías
y ya aceptamos la muerte
con alivio y apatía.

Rafael Ángel Marañón 1967












































jueves, 14 de abril de 2011

¿CUANDO ESTARÉ CONTIGO?


 
  
¿Donde estaré contigo, Cristo amado?
¿Será en la nube azul? ¿En el oscuro
Tapiz del alto cielo, inmenso y puro,
O en oculta morada cautivado?

¿Y es posible Señor, siendo el dechado
De grandeza poder y amor seguro,
Que desciendas al hondo pozo, impuro,
Del pobre ser que a ti se te ha entregado?

¿Es tanta tu ternura, que no curas
De mezclarte con seres tan perdidos,
Y en tu amor, salvación de ellos procuras?

Solo en la fe de Cristo, en sus alturas,
Se puede comprender, que a mis gemidos
Acudas con tan célicas premuras.

Rafael Ángel Marañón  1986
AMDG

miércoles, 13 de abril de 2011

OLOR DE TI .- AL CRISTO ANHELADO



Olor a tí derramas, grato amado.
Impregnas en mi ser tu ser fragante,
Haciendo mi deseo tan anhelante,
Que creo morir del gozo deseado.

No quiero resistir, ni sufro enfado
En este afán febril, por que incesante
Me llama tu fulgor y delirante
Te busco deseándote a mi lado.

En esta lance cruel de suerte aciaga,
Me aferro firmemente a tu recuerdo
Y vivo en horizontes de esperanza.

Pleno de sed de tí que nadie apaga,
De ser lleno de amor, con tal acuerdo,
Que en paz y anhelo sufro tu tardanza.

Sumida en añoranza,
Espero que transpuesta esta frontera,
Me anegue, de tu luz, la gran lumbrera.
.
Rafael Marañón-2001.
























ANGUSTIA -poema libre-

 

En este estado de febril angustia,
Mi corazón gime desesperado
¿Por qué esta desazón que me desgarra?
¿Que cosa puedo hacer en tal estado?

¿Es la razón que falla y no responde?
¿Es la soberbia que a humillar me obliga?
¿Es la melancolía de la vida?
¿Es la esperanza pura fantasía?

Espero solo, en mi interior vencido,
E impulsos tengo de rasgarme el pecho
Para sacarme la serpiente odiosa,
Que silba en mi interior siempre al acecho.

Horror de vida, y un pavor de muerte,
Que igualmente, mi conciencia loca agita,
Me causan la tristeza, que infinita,
Parece no tener final conjuro.

¡Oh mi buen Dios! ¡Oh Cielos! ¡Jesús mío!
Sacadme de esta cárcel procelosa;
Libradme de esta sierpe que me acosa,
Y muerde con monótona fiereza.

¿Cuándo veré la luz?, ¿Cuándo la paz?
¿Es pues fatal, vivir de esta manera?
¿No hay bálsamo que cure poderoso
La angustia que me agobia y me lacera?

Sé que ni el hado esquivo ni fortuna,
Podrán tender amparo que dé fuero.
Tan solo en la esperanza, don del Cielo,
Podré al fin quedar libre, como anhelo.

martes, 12 de abril de 2011

TAMBIÉN LOS POETAS TIENEN SU PARNASO

AL POETA


Esta mañana, sin cita
Mi musa se ha presentado.
Es una musa bajita,
Rubia, graciosa y llenita
Y de esta forma me ha hablado.

No cejes nunca, poeta,
Porque tú eres el cimiento
Del sentir que busca esteta
La intuición y el sentimiento
El éxtasis y el tormento.

Le cantas a las estrellas,
A los suspiros de amores
De las mujeres más bellas
A la vida y a las flores,
Y al amante sus querellas.

Escrutas el universo
De la belleza y el verso.
Escudriñas en tu altura
La plenitud y la hondura
Del cosmos ancho y diverso.

Percibes la trascendencia,
De la más nimia balada
O la más profunda ciencia;
Todo adquiere congruencia
Ante tu aguda mirada.

Sondeas lo sacro y profano
De lo que esconde inconsciente
El hondo espíritu humano;
Del sufrimiento, el arcano,
Penetras profundamente.

El misterio de la luna,
La medida de las cosas,
Las entelequias hermosas
De amadores sin fortuna,
Atrevidamente glosas.

El fuego ves de la mente,
De las almas el volcán,
Del corazón el desván,
Del amor el aliciente,
De los cuerpos el afán.

Todo lo abarcas punzante;
En el niño, la ilusión,
Los arrullos del amante
Y arrebatas el instante
De la fogosa pasión

Captas la melancolía
Del que sufre y del que goza,
Del que ríe y se alboroza,
Del que llora de alegría
O del que pena rebosa.

Eres, poeta, el que saca
De su arcano el sentimiento;
El que con solo un lamento
A la pena da triaca
Y la cura en un momento.

Nunca quiso la poesía
Ser otra cosa que un canto
Que de natura el encanto
Trata siempre con porfía
De vestir con bello manto.

El poeta es escribano
De la realidad candente,
El que en su mágica fuente
Refrescar quiere al humano
Triste, afligido y doliente.

Poeta, no llores tanto;
Da a tu cítara alegría,
Ahoga la melancolía;
Entona ufano tu canto,
Y embriáganos de armonía.

Rafael Ángel Marañón  1998